‘El capitán Alatriste’, de Arturo Pérez Reverte

La novela de aventuras cuenta con larga tradición, al igual que la histórica. Pérez Reverte combina ambas a la perfección para desarrollar la saga del capitán Alatriste, un ex soldado que se gana la vida como espadachín a sueldo, pero que tiene honor y principios, los cuales le acarrearán no pocos problemas.

La novela de aventuras tiene una larga tradición en la literatura de todos los tiempos y lugares. Por citar algunos ejemplos, hablaremos del ciclo del Rey Arturo, con su corte de Camelot, plena de caballeros dados a las gestas, de la novela de caballerías posterior, de Emilio Salgari y su Sandokán o de las andanzas fantásticas de los personajes de Julio Verne.

Arturo Pérez Reverte

Arturo Pérez Reverte

También en nuestro teatro español de los Siglos de Oro encontramos el género llamado ‘de capa y espada’, obras en las que abundan las aventuras y enredos, los duelos y las cuchilladas.

Pues bien, a modo de síntesis entre ambas tendencias literarias, encontramos, en nuestros días, el mundo novelesco creado por Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951), en colaboración con su hija Carlota. Nos referimos al ciclo del capitán Don Diego Alatriste y Tenorio, auténtica reversión a la narrativa de aventuras del género teatral señalado anteriormente, que consta ya de un número considerable de obras.

Pérez Reverte, periodista que cubrió como corresponsal varios conflictos armados, es un escritor polémico, cuyos artículos en prensa no dejan indiferente a nadie. Su pluma afilada ataca a todos por igual y su trayectoria no ha estado exenta de problemas.

‘El capitán Alatriste’ (1996) es la primera novela de la saga. En ella, nos encontramos a Don Diego Alatriste malviviendo en el convulso Madrid del siglo XVII -tras haber batallado heróicamente en diversos lugares de Francia, Italia y Flandes- como espadachín a sueldo, alquilando su espada al mejor postor, aunque protegido por el conde de Guadalmedina, a quién ha salvado la vida en combate. Pero el valeroso soldado no es un simple mercenario, sino que tiene principios y sólo acepta encargos que considera justos.

Inesperadamente, Alatriste recibe un escudero, Iñigo Balboa, hijo de un antiguo compañero de armas muerto en batalla –Lope Balboa– con quién el capitán tiene una deuda de honor y al que su madre envía desde Guipúzcoa para quitarse una boca que alimentar. Desde entonces, al modo de un Sancho Panza, será su fiel compañero y amigo.

Batalla de Rocroi, donde muere Alatriste

Batalla de Rocroi, donde muere Alatriste

Un día, el soldado recibe un extraño trabajo: le citan en una solitaria casa, donde un enmascarado le encarga dar un escarmiento a dos extranjeros de paso por Madrid. Pero, cuando éste se ha ido, otro hombre, con el rostro igualmente tapado, le pide que no se limite a apalear a los visitantes, sino que los mate. Para ello, contará con la ayuda de otro espadachín.

Alatriste se dispone a cumplir el encargo con su compañero. Pero, en pleno fragor del combate, el extranjero que lucha con él pide clemencia, no para él, sino para su acompañante. Este arrebato de gallardía conmueve al capitán, que se enfrenta a su compinche permitiendo escapar a los visitantes.

Lugar donde se encontraba la Taberna del 'Turco'

Lugar donde se encontraba la Taberna del 'Turco'

Sabedor de que este hecho le acarreará desgracias, el soldado se refugia en casa del conde de Guadalmedina. Los extranjeros son –nada menos- que el marqués de Buckingham y el Príncipe de Gales, futuro Carlos V, que están en Madrid para pedir la mano de una hermana del Rey Felipe IV. Por su parte, el otro espadachín es Gualterio Malatesta, un sicario italiano sin escrúpulos que, desde entonces, será acérrimo enemigo del soldado.

Tras varios intentos por acabar con su vida, Alatriste termina en la Cárcel de Corte y, a la mañana siguiente lo llevan a presencia del poderoso valido del Rey, el conde duque de Olivares, quién lo libera, gracias a la intermediación de sus poderosos protectores. Pero la historia resulta mucho más sabrosa y, para seguirla, nada mejor que leer el libro.

Pérez Reverte, apasionado admirador de la época narrada, de la que posee amplios conocimientos, construye un universo de personajes ambientados sólidamente en su contexto histórico y social, proporcionándoles incluso un pasado, una trayectoria, que vamos conociendo a lo largo de la obra. A ello ayuda no poco la aparición novelada de personas reales, entre los que destacan -aparte de Olivares- Francisco de Quevedo, que resulta gran amigo de Alatriste, con quién comparte jarras de vino en la taberna del ‘Turco’ y al que incluso ayuda en uno de sus encuentros con sus enemigos, o del ‘Fenix de los ingenios’, Lope de Vega.

En este sentido, es evidente que el autor pretendía, con esta primera obra, escribir más que una novela. A nuestro juicio, su intención inicial era ya crear una saga y, por ello, como decíamos, dota a sus personajes de un pasado, de una biografía perfectamente delimitada. Y de ello resultan criaturas verosímiles dentro de la ficción y con empaque literario.

Por otra parte, como en toda novela de aventuras, era obligado que apareciese el componente sentimental. Iñigo cae enamorado de Angélica de Alquézar, sobrina del perverso Luis de Alquézar, secretario real y -junto con el inquisidor Bocanegra– poderoso enemigo de Alatriste. La relación será tormentosa debido a la volubilidad de la muchacha.

Antigua Cárcel de Madrid, visitada con frecuencia por Alatriste

Antigua Cárcel de Madrid, visitada con frecuencia por Alatriste

La obra está bien construída. El autor sabe narrar y mantener la intriga, con un lenguaje apropiado al momento histórico y de una correcta redacción.
No obstante, a nuestro juicio, nos encontramos ante una novela de aventuras que, como toda la saga, es amena e interesante como lectura de entretenimiento y para aquellos a quienes les guste la época en que se desarrolla, pero no puede pedírsele más. Es decir, se encuentra muy lejos de ser una obra maestra.

Con esto no pretendemos restar méritos ni al autor ni a la novela. Es evidente que el escritor ha sido capaz de crear un universo novelesco interesante y repleto de personajes bien caracterizados, dotando, además, a las obras del componente de aventura apropiado para hacernos pasar un rato agradable. No puede pedírsele más.

De hecho, esta narración obtuvo un excelente éxito, al igual que sus continuadoras –‘Limpieza de sangre’, ‘El sol de Breda’, ‘El oro del Rey’, ‘El caballero del jubón amarillo’ y ‘Corsarios de Levante’- y es de esperar que Reverte siga deleitándonos con las aventuras del peculiar y honesto capitán Alatriste.

Fotos: Pérez Reverte: Edward the Confessor en Wikipedia | Batalla de Rocroi: Rythin en Wikipedia | Taberna del ‘Turco’: Macalla en Wikipedia | Cárcel de Madrid: Gryffindor en Wikipedia

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