‘La venganza es dulce y además no engorda’, de Gervasio Posadas

Cada uno reacciona como puede ante la crisis. Y, ya que los ‘talentos’ que nos han llevado a ella siguen en sus puestos y cobrando, lo menos que podemos hacer es reirnos de ellos. Esto es lo que hace Gervasio Posadas en su última novela ‘La venganza es dulce y además no engorda’, sátira de un arribista que maquina vengarse de quién lo hundió y reengancharse de nuevo al medro personal.

La galopante crisis que ha sumido al mundo en la incertidumbre ha provocado, a su vez, que cada uno reaccione ante ella de una forma distinta: como puede o como le dejan. Pero, de todas las maneras posibles, no es la peor la crítica satírica de los ‘grandes pensadores’ financieros que nos han llevado a ella a la par que se enriquecían desmesuradamente.

Portada de la obra

Portada de la obra

Por ello, nos parece muy bien que la literatura se burle de ellos, ya que de otra forma no podemos hacerlo, pues resulta trágico que ninguno de estos ‘talentos’ haya dimitido. Y es por esta línea por donde discurre la última novela de Gervasio Posadas, ‘La venganza es dulce y además no engorda’.

Gervasio Posadas es un escritor uruguayo nacido en Montevideo en 1962 que, antes de dedicarse a la narrativa, trabajó muchos años en publicidad. Su primera novela, ‘El secreto del gazpacho’ (2007) fue un éxito editorial. Era igualmente una burla, en este  caso de los libros de autoayuda -tan en boga hoy- a través de la figura de un arribista que pretendía enriquecerse con la publicación de uno de ellos.

Como decíamos, ahora publica ‘La venganza es dulce y además no engorda’ (Editorial Espasa, 2009), donde nos presenta a Leandro Expósito, un antiguo ejecutivo de éxito cuya carrera se fue al traste a causa de una conspiración de algunos compañeros. Apropiándose de dinero de su familia, se matricula en una escuela de negocios, pero no para estudiar, sino pensando que así hará contactos para reengancharse al carro del poder.


Allí se presenta el primer día de clase imaginándose ya en un gran despacho, cuando descubre con horror que el tutor del curso es la misma persona que causó su caída en desgracia. Desde entonces, sólo vivirá para vengarse.

Sede de una escuela de negocios

Sede de una escuela de negocios

La novela, a partir de este argumento, muestra unas élites financieras irrisorias. Son ‘niños grandes’ que se envidian unos a otros por cualquier tontería –el coche, el club- y que no tienen ningún escrúpulo a la hora de ganar dinero.

Posadas no tiene la más mínima compasión a la hora de presentar a todos estos arribistas que solamente buscan arrimarse al ‘sol que más calienta’. Según propia confesión del autor, la obra es una invitación a ‘reirse de la crisis, ya que tomar las cosas a la tremeda no ayuda a salir de ella’. Y a fe que consigue que, por un rato, nos riamos.

Fotos: Portada: tomada de la web de la editorial | Escuela de negocios: Pablo Paredes N. en Wikipedia

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