Pedro y el capitán, de Mario Benedetti, estudio de la psicología del torturador

Mario Benedetti es uno de los mejores escritores uruguayos contemporáneos. Cultivó principalmente la narrativa pero también la poesía y el teatro. A éste último pertenece Pedro y el capitán, una honda reflexión sobre la psicología del torturador y el choque que se produce entre éste y su víctima.

La literatura uruguaya presenta un amplio recorrido a lo largo del siglo XX. Sobresalen en ella una serie de personalidades transcendentales en la literatura y el pensamiento hispanoamericano del periodo.

Desde figuras líricas como el todavía modernista Julio Herrera y Reissig, Juana de Ibarbourou o Delmira Agustini, pasando por Felisberto Hernández o intelectuales de la talla de Juan Carlos Onetti, hasta llegar a quién, probablemente, sea su máxima figura en los últimos años de la centuria: Mario Benedetti, recientemente fallecido.

Foto de Mario Benedetti

Mario Benedetti

Nacido en la localidad de Paso de los Toros (Departamento de Tacuarembó) en el año 1920, sin embargo es Benedetti el cronista por excelencia de la vida de Montevideo –precisamente Montevideanos se titula uno de los volúmenes de cuentos-. Y, junto a ello, ha destacado como crítico de arte.

Pero, sin duda, lo más relevante de la obra de Benedetti es su narrativa. Destaca en ella La tregua, en la que sondea en la interioridad de un hombre mayor que, repentinamente, vuelve a ilusionarse con la vida a causa de un repentino amor para volver a caer en la frustración cuando éste muere.


Y es que, junto a la inquietud social, una de las mayores preocupaciones del uruguayo es la personalidad, la psicología humana. Buena muestra de ello es una de sus escasas obras teatrales: la titulada Pedro y el capitán, larga conversación entre un torturador y su víctima.

Concebida en principio como una novela que iba a titularse El cepo –así lo confiesa el propio autor en el prólogo-, tuvo una larga gestación hasta ser finalmente estrenada en 1979.

A diferencia, de otras obras que se centran en el mismo tema, aquí la violencia resulta un elemento secundario. Y es que lo que Benedetti pretende es escudriñar en la psicología del torturador, comprender qué lleva a un hombre normal, a una persona que en otras circunstancias sería un respetable ciudadano, a seguir esa conducta.

Foto de Montevideo

Una vista de Montevideo, ciudad muy ligada a Benedetti

Así, a medida que se desarrolla la trama, se produce una inversión de papeles. Si al principio el torturador tiene el poder físico, poco a poco y amparado en su superioridad moral –aumentada por el hecho de no delatar a nadie- la víctima va erigiéndose en dueña de la situación y alcanza una talla humana muy superior.

Se trata, en suma, de una obra dura pero aleccionadora. El buen hacer de Benedetti muestra el enfrentamiento de dos hombres que, en otras condiciones, podrían ser amigos pero a los que las circunstancias han situado en bandos opuestos y revela la superior categoría moral del torturado que es reconocida incluso por su verdugo.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: El Ortiba.

Fotos: Mario Benedetti:  Antonio Santos en Arte y Fotografía | Montevideo: Esteban Maldonado A. en Flickr.

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