Un espíritu burlón, de Noel Coward o no se debe jugar con lo sobrenatural

El británico Noel Coward pertenece a esa clase de dramaturgos que interpretan sus propias obras y cuyo ejemplo más famoso fue William Shakespeare. En Un espíritu burlón, ejecuta una sátira de las clases altas británicas, a través de un matrimonio al que el fantasma de la primera esposa de él no parece querer dejar tranquilos.

A lo largo de la historia del teatro, ha habido numerosos dramaturgos que eran, además, actores o, a la inversa, actores que escribían sus propias obras. Generalmente se trataba de encargados de compañías teatrales que las abastecían así de piezas para representar.

Los más famosos de ellos han sido, indudablemente, William Shakespeare y Molière, y, más cercanos en el tiempo a nosotros, el italiano Darío Fo e incluso, ocasionalmente, nuestro Valle-Inclán, quién hizo alguna aparición como secundario en alguna de sus creaciones.

Foto de Noel Coward

El dramaturgo Noel Coward

Otro de estos personajes fue el británico Noel Coward (Teddington, Inglaterra, 1899-1973), quién, como hijo de su tiempo, también cuenta entre sus producciones con alguna famosa película. Actor antes que dramaturgo –fue lo que en la época se consideraba un ‘niño prodigio’, ya que empezó a trabajar en el teatro con tan sólo doce años-, con el tiempo fue animándose a escribir sus propias obras.

Lo que resulta menos conocido de su biografía es que, durante la Segunda Guerra Mundial y utilizando su condición de actor internacional, fue espía para el Servicio Secreto británico y, como tal, uno de los literatos que los nazis tenían en su ‘lista negra’. Quizá por ello el Imperio le otorgó el título de Sir en 1970.

Como profesional del teatro, fue Coward una figura versátil. Escribió y dirigió –muchas veces también protagonizó- comedias, dramas, cine e incluso musicales. Pero, probablemente, su mayor fuerza resida en su capacidad satírica y su ingenio sutil.

Buena muestra de ello es Un espíritu burlón, estrenada en 1941. El escritor Charles Condomine busca informarse acerca de las ciencias ocultas para la obra que está escribiendo. Aunque él y su segunda esposa Ruth son absolutamente escépticos ante el tema, invitan a cenar a una médium, Madame Arcati, para documentarse y, al tiempo, pasar un rato divertido.

La citada Arcati se presenta y escenifica todo su montaje que, en principio, parece no tener fruto alguno. Pero, poco después, comienza a visitar a la pareja el espíritu de Elvira, primera esposa de Condomine, que parece haberse propuesto amargarles la vida.

Como vemos, se trata de una comedia en la que Coward satiriza la frivolidad de las clases acomodadas inglesas. Inevitablemente –salvando todas las distancias- se nos viene a la memoria el relato El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, en tanto un ente sobrenatural convive con una familia, aunque los resultados son muy diferentes, ya que el fantasma de Coward resulta ser mucho más juguetón y menos inocente que el de Wilde.

Podéis leer la obra aquí.

Fuente: Musicals.com.

Foto: Noel Coward: Allan Warren en Wikimedia.

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